2/24/2017

Hoy me gustaría hablaros de un término que supongo cada día estáis escuchando más, se trata de la palabra EMPODERAMIENTO.

He mirado en el diccionario su definición, y he leído que hace referencia a “beneficiar y crear la confianza en el desarrollo de sus propias capacidades y acciones”. Y en relación precisamente a esta explicación, considero que quizás la mayor revolución que podemos vivir en la Sanidad, por encima de cualquier avance de la ciencia, sea este aplicar y asumir la realidad de este término. Conseguir tener a una población de 6 millones de personas formadas sobre su patología ayudaría a mejorar su calidad y esperanza de vida y reduciría sustancialmente el coste sanitario.

Ahora bien, ¿por qué quiero hablar de esto hoy? Porque cada vez leo y oigo más este termino y, sinceramente, estoy un poco cansado de que sea manosea y mal empleada una palabra que, por otra parte, tanto significa para cada uno de nosotros, para los pacientes con una patología crónica. Escuchar a políticos, médicos, gestores públicos e incluso a nosotros, los pacientes, hablar de esto y sus beneficios me resulta cada vez más difícil de entender. ¿De qué sirve este discurso si no se le dota de los medios necesarios? ¿Cómo se pretende empoderar a los pacientes? ¿Quizás con las nuevas tecnologías? ¿Tal vez solo se apueste por empoderar a un grupo determinado de la población?

Creo firmemente en el empoderamiento, pero eso solo se puede conseguir poniendo los medios económicos y humanos necesarios. Un paciente necesita el tiempo suficiente en su consulta médica y con su enfermera educadora en diabetes para entender y comprender cómo debe actuar ante su enfermedad. Mientras no dediquemos ese tiempo al paciente y no actuemos en esa dirección, seguiremos utilizando esta dichosa palabra que, al final, está vacía de contenido.


Si todas las organizaciones, tanto de pacientes como sanitarias, coincidimos en la importancia del empoderamiento de las personas con una dolencia crónica, centremos el discurso y el trabajo en cómo podemos dedicar ese tiempo al paciente.  


Publicado el viernes, febrero 24, 2017 por Federación Española de Diabetes (FEDE)

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2/17/2017


La glucosa es la principal fuente de energía que necesita nuestro cuerpo para funcionar. Exponer a nuestro organismo a elevadas cantidades de glucosa es perjudicial y puede desencadenar una diabetes tipo 2, patología que ha experimentado un alarmante crecimiento en nuestra sociedad y cuyas complicaciones empeoran notablemente nuestra calidad de vida.
La diabetes tipo 2 es el tipo más común de diabetes (más del 90% de casos de diabetes en la sociedad son este tipo), se origina cuando el cuerpo de una persona no produce suficiente insulina o la insulina no se asimila eficientemente.
En el desarrollo de la diabetes tipo 2, los hábitos de vida tienen un papel importante: nuestros cada vez peores hábitos de vida – una alimentación no saludable y el sedentarismo – provocan un desequilibrio entre los alimentos que consumimos y la energía que gastamos con el consiguiente sobreesfuerzo por parte de nuestro cuerpo para asimilar la glucosa que ingerimos.

El proceso de asimilación de la glucosa en las células

Cuando nos alimentamos, el cuerpo asimila los nutrientes de los alimentos y la glucosa pasa a la sangre, que la transporta a las células. Para que las células transformen la glucosa en energía el páncreas segrega insulina en la sangre. Esta hormona funciona como una llave que “abre la puerta” de las células y deja pasar la glucosa.

La insulina es una hormona que ayuda a las células a transformar la glucosa de los alimentos en energía.

La hormona de la insulina se produce en el páncreas por las células beta. Para que ésta sea efectiva, el páncreas debe segregar suficiente cantidad de insulina o las células deben poder identificarla para usarla. Cuando hay un fallo en este proceso, la glucosa se acumula en la sangre en lugar de ingresar en las células.
El proceso de transformación de la glucosa y del funcionamiento de la insulina está explicado de manera muy gráfica en este documental:
Según la Asociación Americana de Diabetes, la diabetes tipo 2 tiene una relación muy estrecha con antecedentes familiares. Las personas con predisposición genética a la diabetes tipo 2 deben prestar especial atención a las medidas de prevención y un control de sus niveles de azúcar en sangre para tomar medidas que eviten su desarrollo.


Publicado el viernes, febrero 17, 2017 por Federación Española de Diabetes (FEDE)

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2/10/2017

Hoy quería hablaros de una fábula que a mí me contaron de pequeño y que todos vosotros conocéis. Es la fábula de la Cigarra y la Hormiga.

Cada vez me encuentro más por las redes sociales, personas y organizaciones que se hacen ver, oír y notar dando excelentes consejos y recomendaciones. Es evidente que el trabajo y concienciación de muchas personas está consiguiendo que cada vez se hable más de la diabetes y debemos felicitarnos por ello. Sin embargo, como en todo, algunos además de hablar quieren y viven de esto, por cierto, muy legítimo por su parte.

También veo aquí muchos cánticos y frases bonitas que sinceramente no aportan nada práctico en la vida cotidiana de las personas con diabetes. O quizás sí pero que como dice la fábula, uno se dedicaba a cantar y el otro a trabajar todo el año. Me preocupa que se manipule a las personas necesitadas de respuestas a sus problemas y que se dé una mala imagen de lo que es y hace la Federación Española de Diabetes (FEDE) y las asociaciones de pacientes. Me gustaría que estas nuevas estrellas de las redes sociales tuvieran un acercamiento a las asociaciones de pacientes y a su federación nacional e intentaran colaborar y no ignorar a quienes les defendemos frente a las instituciones cada día.

Es evidente, y así lo entiendo yo, que las asociaciones tenemos vocación de hormigas y que no tenemos el glamour y la habilidad de otras personas, pero ignorar, criticar o mostrar indiferencia hacia FEDE no ayuda en nada al colectivo. Solo quiero hacer un llamamiento a todas las personas y colectivos de bien para que no se dejen seducir por esos cánticos de la cigarra porque la realidad es que los verdaderos defensores son las asociaciones de pacientes que con humildad y constancia trabajamos cada día para todos vosotros.

Afortunadamente, cada vez contamos con más apoyos y con más personas que se acercan a nosotros y hacen que esta familia cada vez sea más grande.

Si escribo sobre esto, es porque debemos ser prudentes y no dejarnos seducir por todo lo que circula en Internet.     

Publicado el viernes, febrero 10, 2017 por Federación Española de Diabetes (FEDE)

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2/03/2017


El sueño, o más concretamente, la duración y calidad de éste, es uno de los factores de riesgo a la diabetes tipo2. Dormir bien es fundamental para llevar una vida saludable y prevenir el desarrollo de la diabetes tipo 2. ¿Cómo podemos mejorar nuestra calidad del sueño? 
Los trastornos del sueño o dormir poco se asocian con un mayor riesgo de obesidad, trastornos metabólicos y diabetes tipo 2, entre otras patologías. Un estudio publicado por la Asociación Americana de Diabetes subraya la importancia de una duración de sueño apropiada para prevenir o retrasar del desarrollo de la diabetes tipo 2: “dormir entre 7 y 8 horas diarias reducía el riesgo de sufrir diabetes tipo 2 y períodos cortos y muy largos de sueño estaban asociados a un aumento significativo del riesgo a la diabetes tipo 2”.

Dormir bien tiene un papel fundamental en la regulación del equilibrio energético.

Dormir bien ayuda al páncreas a regular los niveles de insulina. Durante el sueño el cerebro utiliza menos glucosa y la actividad nerviosa y muscular es menos activa. Como consecuencia el organismo requiere menos energía y se regula la secreción de la insulina que equilibra los niveles de glucosa en sangre. 
Las personas con diabetes tipo 2 no tienen una buena calidad de sueño y sufren continuos despertares. Adquirir buenos hábitos y una correcta higiene del sueño ayudará a reducir el riesgo al desarrollo de la diabetes tipo 2 como a mejorar al control de la diabetes tipo 2. 

Pautas para mejorar la calidad del sueño

1. Mantener un horario regular. Establecer una rutina horaria tanto para la hora de acostarnos como la de levantarnos.

2. Cuidar el ambiente del dormitorio. En la habitación, la temperatura, la humedad, la luz y el ruido deben ser agradables para conciliar el sueño y no despertarnos durante la noche.

3. Establecer una rutina antes de dormir. Seguir una rutina previa al acostarse que nos ayude a desconectar, como leer, practicar yoga o tomar un baño caliente. En este sentido, se recomiendan actividades tranquilizadoras o relajantes durante al menos 15 a 30 minutos evitando actividades estimulantes desde el ejercicio físico a la actividad intelectual intensa (como el uso de videojuegos, ordenador, estudiar o trabajar por la noche).

4. Practicar ejercicio físico. La realización una actividad física - adecuada a la forma física de cada uno - durante el día, practicado regularmente contribuye a mejorar el sueño. Sin embargo, conviene no hacerlo a una hora próxima a la de acostarse, dejando transcurrir al menos 4 ó 5 horas.

5. Alimentarse adecuadamente antes de ir a la cama. Evitar cenas abundantes, excesos de líquidos y sustancias estimulantes como el alcohol antes de dormir.

6. No llevarse trabajo a casa. Insistimos. El dormitorio es para dormir, no para trabajar. Esta es una causa que puede generar nerviosismo y alterar la rutina de sueño. Es necesario desconectar para reconectar el cerebro.

7. Móviles y aparatos electrónicos fuera de la habitación. Los expertos recomiendan desconectar móviles y ordenadores una hora antes de acostarnos y mantener los móviles y portátiles apagados y fuera de la habitación durante nuestro sueño.

Como venimos comentando en recientes publicaciones en este blog, seguir una alimentación saludable, practicar ejercicio de manera habitual y controlar nuestros niveles de glucosa en sangre, son pautas fundamentales a seguir en la prevención de la diabetes tipo 2. Teniendo en cuenta que el sueño es un factor de riesgo a la diabetes tipo 2 y parte fundamental para nuestra salud física y mental, debemos esforzarnos en poner en práctica estas medidas para obtener un correcto el descanso nocturno.

Publicado el viernes, febrero 03, 2017 por Federación Española de Diabetes (FEDE)

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